Jajajajaja, del recuerdo...
Avatares, historias y anécdotas de secreciones corporales. Humedézcase, mánchese y embetúnese.
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miércoles, 15 de septiembre de 2010
martes, 7 de septiembre de 2010
Moquitos
Todo el mundo como que le hace asco a los mocos y le da color cuando alguien se saca uno en público. Pero la verdad es que todos se meten el dedo en la nariz cuando están solos, protegidos de miradas conservadoras: ¿o me van a decir que nunca han tenido un moquito pegado, pero pegado, hasta la desesperación en el bordecito de la nariz? Es cierto que la consistencia no es lo que más los acompaña, pero tampoco son así como el colmo de lo repugnante. Todos se han comido un moco.
Síii… ¿llorando? ¿Sorbeteando el resfriado cuando no tiene con qué sonarse? ¿Su alergia?... Bueno y si no lo ha hecho aún, sáquese uno y pruébelo, no es tan terrible, puede hacerlo en la privacidad de su pieza, o en el baño, mi moco y yo. Sacarse el moco y metérselo a la boca. Los mocos son salados, no saben mal, saben igual a las lágrimas. Me imagino que las lagañas saben parecido…
Porque si usted se saca el moquito y no tiene un papelito o un basurero donde dejarlo, ¿qué hace? ¿Lo hace una bolita y lo tira lejos? ¿O lo pega debajo de la mesa? ¿Y cuando tiene un “pollo”? Es de rotos andar tirando pollos en la calle… si quiere ser una señorita, un lolo educado, debe tragar.
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| De la nariz a la boca |
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